Vivimos en una sociedad que depende de la tecnología y de los medios de comunicación, vivimos en una sociedad teledirigida.
Supuestamente los medios de comunicación nos informan de los acontecimientos que pasan a nuestro alrededor, no solo donde vivimos si no en cualquier rincón del planeta, poniendo a nuestro alcance los datos necesarios para estar conscientes de la “realidad” que está viviendo el mundo.
Pero ¿es en realidad así como funciona este proceso? ¿en verdad se nos presenta la información de manera concreta, objetiva y realista?
Teletiranía es un documental publicado en el ya conocido YouTube por el Canalasiesdejulio, en donde se nos presenta otra faceta de los medios de comunicación, no solo en nuestro país si no en el mundo entero, mostrándonos ejemplos reales de acontecimientos alterados por los medios y publicados como verídicos por los mismos, tanto en México como en otros países de Latinoamérica.
De la misma forma nos muestra como la televisión logra imprimir en nuestras mentes las ideas que ellos quieren que tengamos presente, alterando nuestro juicio y nuestra visión de las cosas, no informando, si no “educando” a los televidentes para pensar en una determinada manera.
La televisión ha olvidado su responsabilidad social ante la gente, mostrando solamente una parte de los hechos y ocultando la información que a ciertas personas o instituciones no les conviene que sea difundida.
Entonces ¿es esto informar? Definitivamente NO.
La política se ha vuelto un tema crucial en los medios de comunicación, tomando estos un poder excesivo sobre el gobierno y partidos políticos. Quienes se pelean con los encargados de dar las concesiones televisivas pueden asegurar que no tendrán un lugar en la programación de un canal, y quienes no aparezcan en televisión, se puede decir no existen.
No es solo cuestión de que la televisión es mucho más entretenida que leer un buen libro, es cuestión de status, de posibilidades económicas, de ignorancia.
Muchas personas no pueden enfrentar gastos tales como comprar periódicos (que también en su mayoría difaman y divulgan información igual de dudosa) debido al alto costo de los mismos, y mucho menos pensar en comprar libros acerca de temas específicos que sean de nuestro interés. Es mucho más viable y accesible enfrentarse con el gasto de la compra de un televisor y obtener así el servicio del cable gratuito, donde por supuesto solo se transmite la programación de muy pocos canales pobres de contenido y llenos de “entretenimiento”.
No es una novedad que la educación en nuestro país es pésima, de hecho el último lugar en educación dentro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en donde calificamos más bajos que algunos países subdesarrollados y en pobreza extrema. Es vergonzoso.
Pero entonces ¿Que podemos pretender cuando los encargados de proveernos información no tienen un mínimo de educación, no son profesionales y por supuesto carecen de ética laboral? Ahora todo es una cuestión de intereses y para nadie es un secreto que la televisión es una herramienta sumamente poderosa. Te puede brindar status, popularidad, y puede hacerte ganar la simpatía de una nación, así como te puede hundir por completo, quitándote respeto y vida privada.
Y claro, desgraciadamente el dinero es lo que mueve no solo nuestro país, si no al mundo por completo, viviendo así en un engaño continuo, en donde los altos puestos son ocupados no por gente competente y profesional, si no por los “cuñados” “primos” e “hijos del amigo” del director de la compañía, quitándole la posibilidad se brindar servicios de calidad a gente preparada y competente.
Es increíble pensar que la mayoría de las noticias que se nos presentan a diario han sido modificadas, si no por completo, al menos en parte para que luzcan mas interesantes o amarillistas. Inclusive se ha llegado a alterar la información para favorecer políticos e instituciones gubernamentales.
¿Qué tan difícil es editar y alterar la información cuando bien sabemos hay por en medio intereses económicos? Pues no es para nada complicado. Tanto imágenes como vídeos son medios de presentar la información de una manera efectiva y en donde la gente capta de primera instancia la intención del mensaje que se nos quiere presentar. Modificarlos y alterarlos no es nada imposible, y a veces resulta ser mucho más fácil y sencillo de lo que se pueda imaginar.
La televisión altera nuestra forma de pensar, y si alguien cree que no sea cierto, deberían leer un poco acerca de la publicidad subliminal y de cómo hay una infinidad de factores que alteran nuestro subconsciente transformando toda esa información “invisible” en pensamientos que afectan directamente nuestro consciente, nuestra voluntad y nuestros deseos.
Los programas televisivos imponen modas, ideologías, fungen como secretaría de educación, suprema corte de justicia y circos para los televidentes. Todo es un gran engaño y el pueblo está conforme con esto. No hay quejas, no hay objeciones suficientes como para que la situación cambie, por lo tanto seguiremos recibiendo información falsa, seguirán jugando con nuestras mentes e imponiendo así su voluntad en la nación, anteponiendo los verdaderos problemas de México, encubriendo lo que nos esta afectando con noticias entretenidas y mujeres voluptuosas, desviando nuestro centro de interés a datos irrelevantes, pobres de cultura e innecesarios para lograr un mejoro en nuestro nivel y calidad de vida.
Nada está atacando mas a la familia, ni a la educación ni la democracia que el mercantilismo del duopolio televisivo mexicano…
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