“El hombre no vive en un universo puramente físico, sino en un universo simbólico. Lengua, mito, arte, religión (...) son diversos hilos que componen el tejido simbólico (...) Cualquier progreso humano en el campo del pensamiento y de la experiencia refuerza este tejido (...) Al lado del lenguaje conceptual hay un lenguaje del sentimiento, al lado del lenguaje lógico o científico está el lenguaje de la imaginación poética. Al principio, el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y afectos.”
(Erns Cassier Págs. 47-49 – 1948)
El hombre ha ido evolucionando su manera de comunicarse, y con ello revolucionado su mundo y su vida.
Desde finales del siglo XV, con el invento de la imprenta por parte de Gutenberg y las primeras 200 copias de la Biblia distribuidas, se marcó el inicio de una era de tecnología, facilitando cada vez más la comunicación y transmisión de información entre individuos, empezando con la creación del telégrafo, y seguido por la invención del teléfono por Alexander Graham Bell.
La radio, también revolucionó la manera de comunicarse, siendo el primer gran difusor de información, pero manteniendo la naturaleza simbólica del hombre, siendo que este difunde las palabras de las personas, manteniendo el prototipo de comunicación lingüística, es decir, mediante el uso del habla.
¿Pero que pasa con la invención de la televisión? A través de este aparato la visión prevalece sobre el acto del habla, distorsionando la mayoría del tiempo el sentido de lo dicho, y volviendo al hombre de ser un animal simbólico, a ser un “animal vidente”, en donde las imágenes, tienen mayor relevancia que las palabras.
El ser humano debe todo su saber y su gran avance en la historia, a su capacidad de abstracción. El proceso del lenguaje se basa en eso, en la capacidad de abstraer de ciertos símbolos una representación mental y así, interpretar y entender su significado, creando una imagen en nuestra mente.
A pesar de ello, casi todo nuestro vocabulario, se basa en palabras abstractas que no tienen ninguna relación visual con objetos o cosas visibles, es decir son meramente pensamientos conceptuales que representan entidades invisibles e inexistentes para el ojo humano.
El utilizo de la tecnología, ha hecho que el hombre se desarrolle cada vez más en un mundus intelligiblis, es decir, un mundo basado en concepciones mentales abstractas, y no en un mundus sensibilis como solía hacerlo, es decir la realidad percibida por los sentidos.
La televisión pasó a ser algo fundamental en la vida de los humanos, siendo un pedestal en el mundo, tanto económica como socialmente, afectando la ideología de las personas, “unificando” mentes e ideales de todas las naciones, imponiendo modas y estilos y creando una nueva manera de “instruir” y “educar” a los hombres.
¿Pero acaso recibir información significa aprender? No.
Información no es conocimiento; sobre todo en la actualidad, en donde la mayoría de las noticias que recibimos son alteraciones de la realidad, y de los sucesos acontecidos.
La gente plagia información, modifica las noticias para hacerlas más interesantes, mas redituables, más “a doc” para el mercado, por lo tanto la información proporcionada pocas veces está apegada a lo real, es decir la mayoría de la información que nos llega a través de este medio es una gran mentira.
Estando concientes del poder de la televisión, y de su fuerza y capacidad de inferir en la manera de pensar de la gente, es evidente que se haya llegado a utilizar este medio de comunicación para beneficio propio. ¿Un ejemplo? La política.
La televisión ha llegado a ser una entidad cognitiva de suma importancia para las masas, a través de eso la política se ha abierto paso entre las mentes de las personas, implantando sus ideales de una manera mucho más fácil y accesible a como lo era en las décadas en las cuales todavía no existía este artefacto.
Los falsos testimonios están a la orden del día, y los íconos públicos desempeñan un papel crucial en la toma de decisiones. Ejercen un poder metal sobre las masas, siendo la opinión de estos, no un testimonio de un experto en materia, si no la muy personal opinión de un cantante, músico, actor, deportista etc. que no tiene relación alguna con temas políticos, ni mucho menos posee la información necesaria para dar un juicio objetivo en relación al tema.
Gracias a la aldea global que tenemos hoy en día, el cybermundo, las redes sociales etc. todo está a la mano de todos. La crianza de los niños no depende sólo de los padres, los coetáneos y las instituciones educativas, si no también de los medios; son éstos los que influyen de manera impresionante en el desarrollo de los jóvenes. Pero entonces deberíamos de pensar que gracias a tanta tecnología y difusión de información, la mayoría de la población es poseedora de vasto conocimiento en casi prácticamente cualquier temática, ¿Correcto? Lo más irónico del caso es que es precisamente lo contrario.
Celulares, laptops, Internet inalámbrico, redes sociales, ninguno ha aportado mayor conocimiento o elevado los niveles académicos de los jóvenes. Y no me refiero solamente a México o países tercermundistas, no, me refiero al mundo. Europa y las supuestas “potencias mundiales” están también en este círculo de falso conocimiento; conocimiento obtenido mediante los videos subidos a la red y toda la información proporcionada en el cyber espacio y demás redes, por lo tanto información seriamente dudosa y poco verídica.
En resumen, tanta tecnología no ha hecho más que degenerar el conocimiento humano, haciéndonos creer que el hombre se ha vuelto un ser mucho más culto gracias a la facilidad en la que obtenemos información, volviéndonos dependientes de las redes sociales y engañando nuestras mentes a través de imágenes proyectadas en una caja, que nos muestran una realidad alterna.
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